Pues esta es la historia de una bufanda que nunca llegó a ser. La lana se acabó cuando todavía no había llegado al largo correcto, así que como no había más tiempo, uní los extremos y creé un calentador de cuello. Está hecho con una lana de muy buena calidad y muy suave.
Pues la he hecho en un pis pas. Muy facilita y con una lana muy gorda y calentita. Va pegado al cuello para que no entre ni una gota de frío. Para eso es.
Tenía estas botas de agua muy prácticas, pero muy sosas. Así que decidí ponerles el borde de lana. Sirve de adorno y también evita que el borde de goma vaya rozando la pierna. Está hecho a crochet.